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Los residuos del tabaco en paredes y muebles pueden dañar a los bebés

05/02/2017 | Fuente El correo

Científicos de EE UU y China estudian en ratones el humo de ‘tercera mano’, que reduce el peso de las crías y altera sus células sanguíneas

 El llamado humo de ‘tercera mano’ (en inglés, ‘third-hand smoke’ o simplemente THS), que define la inhalación de los residuos del tabaco presentes en paredes y muebles, puede aumentar la vulnerabilidad de los bebés en el entorno hogareño, debido a su exposición involuntaria a las toxinas adheridas a alfombras, sillas, cortinas y otros objetos. Según un estudio publicado ayer en la web especializada Scientific Reports, de la revista ‘Nature’, un equipo de investigadores de Estados Unidos y China ha probado la respuesta biológica de ratones al THS en condiciones de laboratorio diseñadas específicamente para imitar las del hogar de un fumador.

«Hay evidencias de que el residuo que permanece en las superficies interiores podría ser tan dañino, si no más, que el humo de ‘segunda mano’», advierten los científicos del Lawrence Berkeley National Laboratory. El perjuicio del humo de ‘segunda mano’, que concierne a los fumadores pasivos, se ha establecido en las últimas décadas después de que a mediados del siglo XX ya se hubieran consolidado las primeras evidencias de que el tabaquismo causaba cáncer. Sobre la base de las nuevas revelaciones, el equipo del laboratorio añade que «habría razones para temer por la seguridad de los bebés que pueden recoger toxinas del suelo al gatear o tocando paredes, cortinas y muebles».

En los ratones del Berkeley Lab, la exposición a estas sustancias tóxicas ha reducido el peso de las crías y ha alterado los recuentos de células sanguíneas asociadas con el sistema inmunológico de su cuerpo. Así, la extrapolación a humanos no parece nada halagüeña. Una investigación anterior que usaba placas de Petri demostró que las toxinas del THS alteraban el ADN de células humanas, además de dañar el esperma y algunos órganos en ratones. Sin embargo, no se conocía hasta qué punto podía afectar a la salud infantil.

«Sospechábamos que los jóvenes son más vulnerables debido a su inmaduro sistema inmunológico, pero apenas teníamos evidencias para demostrarlo», dice Bo Hang, bioquímico del Berkeley Lab. El equipo californiano ha indagado en los efectos de la exposición sobre el peso corporal y el sistema inmune de ratones en dos etapas de su vida: desde el nacimiento hasta el destete (fase neonatal) y en la denominada temprana edad adulta.

Los experimentos

Por un lado, pusieron un paño de algodón con THS (el equivalente a casi 700 cigarrillos fumados durante más de tres años) en jaulas de ratones a prueba durante tres semanas. Y, por otro, un grupo de control tenía un paño sin THS en su jaula. Cuando a las tres semanas los ratones se destetaron, los expuestos al THS tenían «un peso corporal significativamente menor» que el grupo de control. Luego, ya sin más exposición, ganaron peso para equipararse a las cinco semanas con los otros ratones.

El humo de ‘tercera mano’ no tuvo influencia sobre el peso cuando fueron expuestos a la edad adulta, pero sí alteró los recuentos de células sanguíneas asociados con reacciones inflamatorias y alérgicas. Por tanto, «las toxinas del THS pueden adherirse a las superficies durante semanas o meses, período durante el cual las mutaciones químicas pueden hacerlas aún más dañinas». Las conclusiones del equipo de investigadores son claras. «Nuestros hallazgos proporcionan una prueba adicional de que la exposición al humo de ‘tercera mano’ puede tener efectos biológicos, y ...